Betania
Acerca de este mensaje:
  • Iglesia Veracruz
  • Ciudad Veracruz, Veracruz
  • Fecha Viernes 05 de diciembre, 2025
  • Temas Fe, Comunión, Servicio
  • Reproducciones 240 reproducciones
Betania

Hacia la madurez cristiana - 2da parte

Ps. Elí Cruz

Jueves 18 de diciembre, 2025

Debemos esforzarnos en ser mujeres y hombres piadosos que inspiren a las siguientes generaciones a vivir de manera total para Dios.

El pecado hace disfrutar muy poco y hace pagar mucho y en donde más duele. La escritura le llama engaño del pecado, a la mentira de creer que habrá satisfacción permanente y sin consecuencias cuando decidimos pecar deliberadamente.

El pueblo de Israel en su peregrinaje por el desierto pensaba que era libre cuando estaba en Egipto, ellos aún no entendían la diferencia entre esclavitud y verdadera libertad. Venir a Cristo y ser libres no se trata de las prohibiciones en lo que hacemos, es comprender que debemos escuchar y obedecer el consejo de Dios de todo corazón para recibir sus bendiciones.

Ellos no sabían que la obediencia en amor a su autoridad es el camino verdadero al gozo y a la libertad. No fue fácil para Moisés enseñar este principio, nosotros tenemos el mismo reto, enseñar a las personas que Dios nos ha delegado bajo nuestra autoridad para que aprendan de nosotros este gran principio.

Ser controlados por nuestros apetitos carnales es una terrible forma de esclavitud, Dios nos pide obediencia para llevarnos a la verdadera libertad.

Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:3

Sus mandamientos son invitaciones para que entremos en una relación intima y estrecha con nuestro Señor Jesucristo, nos quiere llevar cada día a un mayor nivel. Debemos cultivar esa relación con oración, Él está atento a la voz de sus hijos, sabemos que la oración que es escuchada también es contestada.

Existe una gran diferencia entre envejecer y madurar. Envejecer ocurre de manera natural con el paso del tiempo, pero la manera del Señor de enseñarnos a madurar es con desafíos, obstáculos, dificultades y pruebas. Con los tiempos difíciles conocemos y aprendemos más del Señor; la obediencia y la paciencia en las pruebas nos ayudan a tener madurez.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:2-5

Dios no desea que tomemos atajos, siempre los atajos van a ser los caminos más largos y más difíciles. Debemos de estar dispuestos a caminar por donde el Señor desea que lo hagamos.

Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Éxodo 13:17-18

Dios abrió el mar y los israelitas cruzaron por tierra seca, luego el Señor cerró el mar y el ejercito egipcio se ahogó, no quedó de ellos ni uno solo.

REFLEXIÓN

Es importante aprender que confiar en el Señor en situaciones imposibles es lo que edifica nuestra fe y glorifica el nombre de Cristo.

Los cristianos maduros no se quejan, sino que son pacientes y confían en los momentos de prueba, sabiendo que esos momentos son citas divinas y no accidentes, disciplinas y no castigo; al experimentarlo, seremos testimonios vivos que afirman las obras poderosas de Dios.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, Y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien preservó la vida a nuestra alma, Y no permitió que nuestros pies resbalasen. Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; Pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia. Salmos 66:8-12

ORACIÓN

Bendito Padre Celestial. Gracias por cuidar de nosotros, por pensar en cada detalle de nuestra vida, mostrarnos con tu Palabra lo que es mejor para mí y mi familia. Ayúdame a seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo y aprender a hacer lo que Él hacía. Dame fortaleza para soportar la adversidad y con tu ayuda seguir creciendo en fe. En el nombre de Jesús, Amén.

Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina

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